
Algunos dicen que el dolor de un amigo, el sufrimiento, la tristeza, se siente como la de uno pero es una afirmación de que no es así; Cuando a uno las cosas le pasan & se sienten en carne propia uno recien ahí puede intentar ponerse en los zapatos de los demás, cuando el dolor se siente muy adentro de uno mismo, cuando la tristeza abunde tus ojos en forma de lágrimas, cuando sientas que tu corazón se está quebrando, vas a poder sentir lo que sienten los demás. No puedo entender como es tan necesario darse la cabeza contra la pared para poder entender que la vida no es perfecta & que nisiquiera se aproxima a serlo, para darle más de un sentido a la cosas, más de un punto de vista, para poder aprender, & si podés usar lo aprendido en demás oportunidades. Es imposible de creer como se va formando la desilución adentro nuestro hasta que al final, te terminas desilucionando aunque creas que no es posible desilucionarte nuevamente con todas las desiluciones que arrastrás por el camino, ahí es cuando frenás para darte cuenta los errores que cometiste, las palabras que no dijiste, las veces que callaste & también las que hablaste. A lo largo de la vida vamos a cargar tanto peso encima, tanta angustia, tanto dolor, tanta culpa que querremos ocultarla pero ¿Cómo hacerlo? Es que en la mirada encontramos todo lo que no se dice en las palabras o lo que no quieren decir, no hes posible ocultar todo el peso pesado que hay sobre nuestras espaldas, sobre nuestro corazón, ocultarlo nos ayudaría a evitarnos explicaciones pero decirlo, expresarlo, nos ayuda a desahogarnos & a no cargar el peso sólos, a ahorrarnos angustias, a compartir las lágrimas, a confiar & hasta poder sacar una sonrisa. Ocultándolo no perdemos nada pero ¿Qué ganamos? Diciendo las cosas podemos ganar o perder, sólo hay que arriesgar el ''no'' ya lo tenemos al lado nuestro.
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