
Dios me sacó a mi abuelo pero me dió un ángel eterno, que me guía, que me cuida, que me enseña, que nunca me deja quedarme ciega ante la peor situación, que me hace ver & pensar en positivo; Que me enseña que camino tomar, que está bien & que está mal, que me hace ver la realidad, que me otorgó el don de ayudar, de no dejarme caer, de siempre remar, que para hablar hay que escuchar & que para hablar hay que saber, para jusgar hay que justificar, que para amar hay que luchar, & que para encontrar hay que buscar. Desde allá me guía día a día, me enseña cosas positivas, me ayuda a a ayudar & me enseña a amar. Me hace que descarte las malas intenciones de mi corazón & que sólo tenga lugar para el amor, me enseña que no hay pelea que termine sin la victoria de nuestra alma, me dice que no hay valor para la felicidad, que nada de lo que nos hace realmente bien se compra, sólo se le dá lugar a que entre en nuestras vidas. Mi ángel me enseña a caminar firme, a no tropezar con la primera piedra del camino & sentirme derrotada, sino que la derrota máxima que uno puede tener es cuando se desepciona a uno mismo. A la noche me dice sé feliz & hace feliz a los demás, me dá un poco de valor para salir a caminar. Su presencia física la necesito, me falto darle el último beso, el último abrazo; Su final se adelantó, yo que pensaba que eras eterno me equivoqué. Gracias por guíarme siempre, esa luz que vos me das nunca se apagará ¿Sabés porqué? Porque el día que esa luz se apague, será el día en que te expulse de mi corazón & eso jamás va a pasar. Te amo, gracias ángel; Por cuidarme, enseñarme & principalmente darme felicidad & amor para repartir.
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